La placa de mármol consiste en grandes láminas de superficie obtenidas al laminar en determinados espesores la piedra en bruto en forma de bloque. Este producto, también muy conocido en la industria como slab, es la forma directamente lista para el uso en aplicaciones arquitectónicas. Una placa se extrae del interior de un bloque de cientos de toneladas y atraviesa varias fases técnicas hasta alcanzar su forma final. Con nuestra experiencia de tres generaciones en suministro de piedra natural, hemos observado a lo largo de los años que el suministro de placa es un proceso mucho más estratificado de lo que parece. En el centro de nuestra herencia familiar que viene desde 1962 se encuentra una mentalidad que avanza con medición, control y paciencia en cada etapa de la piedra natural.
El proceso de transformación en placa de los bloques que abastecemos desde la región de Saraylar en la Isla de Mármara se realiza en nuestros talleres aliados. El corte de slab se realiza generalmente con grandes sierras gang o con sistemas de corte por hilo. Las sierras gang dividen los bloques al mismo tiempo en decenas de láminas paralelas y aportan la ventaja de la producción en serie. Los sistemas de corte por hilo, por su parte, son adecuados para preferencias de medidas más flexibles y para proyectos que requieren una planificación de corte especial según la dirección de las venas. La técnica de corte que se elige se determina según el tipo de bloque, el espesor deseado de placa y el uso final. En mármoles con un diseño de venas marcado como Pijama Ekvator o Panda, la dirección de la veta se planifica cuidadosamente durante el corte, ya que las placas sucesivas obtenidas del mismo bloque pueden formar diseños continuos con apariencia de espejo cuando se reúnen en el orden correcto.
Tras el corte, las placas pasan a las fases de calibración y tratamiento de superficie. La calibración es una operación técnica de ajuste que garantiza que todas las placas tengan el mismo espesor. Los espesores estándar de placa suelen ajustarse a 2 o 3 centímetros. El espesor de 2 centímetros es una elección frecuente para revestimientos de pared, aplicaciones en zonas húmedas y superficies de mobiliario. El espesor de 3 centímetros, por su parte, destaca en aplicaciones de suelo, encimeras de cocina y zonas que requieren mayor resistencia. Tras la calibración, las placas se someten a uno de varios tratamientos de superficie distintos como pulido, rebajado, chorreado o envejecido. El pulido es el acabado clásico que destaca las venas naturales del mármol en su forma más definida. El rebajado, por su parte, ofrece una superficie mate de textura aterciopelada y es cada vez más demandado en diseños contemporáneos de interiores.




